sábado

Canción de Domingo XIV


Down with my baby

I´m gonna get down with my baby
and I´m gonna get down with her soon
she´s on her way and I just can´t wait
she´ll be back by this afternoon
I´m gonna get down with my baby
(I´ve been waitin´for this moment, baby)
and I´m gonna get down with her soon
(knowing all along that it was goin´to happen)
she´s on her way and I just can´t wait
(even through the moments of doubt, baby)
she´ll be back by this afternoon
(I knew you´d come through)

I´m gonna get down with my baby
(you owed it to yourself, baby)
and I´m gonna get down with her soon
(you were with him for way too long)
she´s on her way and I just can´t wait
(trapped in you own fears for almost 8 years)
she´ll be back by this afternoon

I´m gonna get down with my baby
(and all you had to do was wake up and walk out)
and I´m gonna get down with her son
( cause I was here waitin´all along)
she´s on her way and I just can´t wait
she´ll be back by this afternoon
(and now you know)

I´m gonna get down with my baby
(that you belong to yourself)
and I´m gonna get down with her soon
(not to him, not to me)
she´s on her way and I just can´t wait
she´ll be back by this afternoon
(and you chose me)
I´m gonna get down (thank you) with my baby.

Kevin Johansen.


(Pedorro, sin dudas, pero habla de un recuerdo. Cuenta de la vez que destruí un sentimiento)

Canción de Domingo XIII

Necesito


Necesito alguien que me emparche un poco
y que limpie mi cabeza.
Que cocine guisos de madre, postres de abuela
y torres de caramelo.

Que ponga tachuelas en mis zapatos
para que me acuerde que voy caminando
y que cuelgue mi mente de una soga
hasta que se seque de problemas y me lleve.

Y que este en mi cama viernes y domingo
para estar en su alma todos los demás
días de mi vida.

Y que me quiera cuando estoy, cuando me voy,
cuando me fui.
Y que sepa servir el té, besarme después
y echar a reír.

Y que conozca las palabras
que jamás le voy a decir
y que no le importe mi ropa si total
me voy a desvestir
para amarla,
para amarla.

Si conocen alguien así, yo se los pido,
que me avisen porque es así totalmente
quien necesito.

Sui Géneris.

Carta para un traidor

Cuando te fuiste aquella tarde grité la injusticia.

“El que avisa no traiciona”, ese era tu cliché de cabecera, tu escudo ante el irremediable daño que llegaba, irremediable porque así lo quisiste. Y me dolió (mucho) y lloré como hace 10 años atrás, cuando era una adolescente que no entendía que la vida es injusta, como esa niña de hace una década que no soportaba los “no”.

Mi persona venía derrotada, con el alma en default, la esperanza en bancarrota y el corazón apenas si latía.

Te avisé del riesgo de amarme estando herida, y era una herida que sangraba, de esas que duelen y quizás no cicatricen, y por todo el cariño que suponía, no podía volver a cometer permití que la esperanza se imponga ante la experiencia.

La ecuación fue una pérdida absoluta, ya no de noches entre agua salada, ahora era una pérdida total de esperanzas, donde se liquidaron las ganas, las expectativas y ante todo el sentimiento.

Los sí, los no, los te dejo, no te vayas, seamos amigos, seamos extraños. Y llegó el “no me haces gracia”, claro, ya no podías tener más de mí. Y te necesité, justo cuando abandonaba mi pseudoequilibrio, cuando todito se hacía mierda te necesité y te fuiste. La traición no merece perdón, esa es una regla de oro.

Odiabas que sea una “niña bien”, odiabas mis costumbres, mis formas, mis perros, mis zapatos, sin embargo Mi Persona te llenaba de regalos, porque quería que conozcas el cariño sincero, quería reinvindicar mi muerto, quería perdonarme, quería intentar una vez más. No me dejaste.

Como un cobarde desertaste ante un cariño que no pudiste manejar. E insistías en que no podías, pero decías que me amabas. El no poder no está en mi universo de posibilidades (vaya redundancia), menos aún cuando hay sentimiento… y no lo entendí. Aunque debería haber recordado que los amores cobardes no llegan a historias.

De repente me quedé sin mis abrazos grandotes, ya no tenía anécdotas repetidas que escuchaba una y otra vez como si fuese la primera, ya no tenía quién velase mis malos sueños mientras me rascaba la cabeza diciéndome despacito que todo estaría bien, ya no tenía la mano que me llevaba, ni ese que inspiraba las sonrisas más grandes y esas carcajadas que hacen doler las mandíbulas, y la cama volvió a ser demasiado grande, y de nuevo sólo tuve malos recuerdos de una historia que no fue bonita.

Yo pagué el abandono, ese sentimiento que me persigue desde aquella mañana, hace 16 años, en que me desperté y no estaba la ropa de mi mamá en el placard, y no lo puedo soportar. Me joden los abandonos no provocados y como una niñita suelo decir que no hice nada para que mi mamá se vaya. Mi Persona no se portó mal la vez en que fue abandonada por otra, Fernanda no eligió que el hombre que más amó se colgara de una soga. Cuando te comenzó a querer suponía que no soportaría otro abandono. Y no se equivocó. La tormenta tronó por el dolor, pero no hay que olvidar: “el que avisa no traiciona”.

Mi persona pagó la traición, y en un sueño te veía irte y tu imagen se hacía chiquitita y yo no te perseguía, y así fue el final.

Mi persona no entendía, X se negaba a aceptar el discurso y Fernanda, disociada, volvía a odiarse ante el error por darse una oportunidad.

Para no dejar dudas del abandono hubo una estocada final que la diste con la crueldad y tuve que retirarme, ya había perdido. Aún sabiendo que era chiquita y que estaba dispuesta a todo por amor llegó el tiro de gracia, innecesario, por supuesto. Con un final gritando: “no tienes idea lo que se siente” y no te importó, no tenías idea lo que se sentía.


Actualmente desconozco qué es lo mejor. Sin embargo, pese a todo, me perdono y ante todo, mientras rompo la regla de oro, te perdono. Te perdono y no tengo argumentos que avalen mi elección. Quizás simplemente quiero dibujarte más sonrisas, no lo sé.








(Y bueno, "si no hay amor, que no haya nada entonces, alma mía...")

Canción del Domingo

Eres


Eres,
lo que más quiero en este mundo eso eres,
mi pensamiento mas profundo también eres,
tan sólo dime lo que es
que aquí me tienes.

Eres,
cuando despierto lo primero eso eres,
lo que a mi día le hace falta si no vienes,
lo único preciosa que en mi mente habita hoy.
Quá mas puedo decirte,
tal vez puedo mentirte sin razón,
pero lo que hoy siento,
es que sin ti estoy muerto pues eres....
...lo que mas quiero en este mundo eso eres.

Eres,
el tiempo que comparto eso eres,
lo que la gente promete cuando se quiere,
mi salvación, mi esperanza y mi fe.

Soy,
el que quererte quiere como novia soy,
el que te llevaría el sustento día a día día, día,
el que por ti daría la vida ese soy.

Aquí estoy a tu lado,
y espero aquí sentado hasta el final,
no te has imaginado,
lo que por ti he esperado pues eres...
....lo que yo amo en este mundo eso eres...
Cada minuto en lo que pienso eso eres...
Lo que más cuido en este mundo eso eres.....


Café Tacuba.

Canción de Domingo XII

Con la frente marchita


Sentados en corro merendábamos besos y porros
Y las horas pasaban deprisa entre el humo y la risa.
Te morías por volver "Con la frente marchita" cantaba Gardel
Y entre citas de Borges, Evita bailaba con Freud.
Ya llovió desde aquel chaparrón hasta hoy.

Iba cada domingo a tu puesto del Rastro a comprarte
carricoches de miga de pan, soldaditos de lata.
Con agüita del mar Andaluz quise yo enamorarte,
pero tú no querías más amor que el del Río de la Plata.

Duró la tormenta hasta entrados los años ochenta.
Luego, el sol fue secando la ropa de la vieja Europa.
No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió.
"Mándame una postal de San Telmo, adiós, ¡cuídate!"-
Y sonó entre tú y yo el silbato del tren...

Iba cada domingo a tu puesto del Rastro a comprarte
monigotes de miga de pan, caballitos de lata
Con agüita del mar Andaluz quise yo enamorarte,
pero tú no querías otro amor que el del Río de la Plata.

Aquellas banderas de la patria de la primavera,
a decirme que existe el olvido, esta noche han venido.
Te sentaba tan bien, esa boina calada al estilo del "Che".
Buenos Aires es como contabas, hoy fui a pasear,
y al llegar a la Plaza de Mayo me dio por llorar
y me puse a gritar: "¿Dónde estás?"

Y no volví más a tu puesto del Rastro a comprarte
corazones de miga de pan, sombreritos de lata.
Y ya nadie me escribe diciendo:
"No consigo olvidarte, ojalá que estuvieras conmigo en el Río deLa Plata".


Joaquín Sabina.

martes

Un año




El blog cumplió un año. Ni siquiera recuerdo el día en que esto comenzó, pero sí las motivaciones.

Fundamentalmente tenía que ver con personalizarme. Hace un año trabajaba en un diario en el que mi persona había quedado suspendida para ser una anónima que escribía sobre otros y para otros. Escribía tanto que a veces olvidaba lo que me pasaba. Estaba absolutamente conmocionada ante hechos ajenos, sucesos que no me eran propios y necesitaba pensar y hablar de mí.

Estaba (y aún permanezco) en una provincia a la que no siento propia, habitando un no lugar y en ocasiones pasándola mal.

El blog intentaba no ser un diario íntimo, pero sí un borrador para poder ver de afuera lo que era Fernanda.

Mi persona es un gran personaje y regularmente olvido respetar la línea divisoria entre la persona y el personaje y no quiero ser embebida por el dibujo. En ocasiones sólo quiero ser la persona, sin estructuras, sin que se espere algo de mí y sobretodo, sin importarme lo que otros piensan. Empresas complicadas si las hay.

Noviembre del 2008 era la despedida de un año para el olvido. Eran épocas en las que apenas empezaba a sobrevivir a una relación que me había dejado agotada, lastimada, con dos trabajos que me ponía los nervios de punta y una carrera que no podía manejar. Eran épocas en las que re aprehendía a vivir con mi padre, cargando con la molestia social de sentir que debía vivir sola como una adulta, pero sintiéndome bien al estar protegida como una niña.

Noviembre se perfilaba como un mes complicado, complicado para mi persona que comenzaba a sentirse sola, enterándome de la muerte del hombre que más amé en mi vida y completamente incapacitada para hablar de la pérdida.

Quería pensar en lo que era y estaba olvidando, sin siquiera saber que algo de esto podía ser leído (vaya torpeza!).

Cuando hubo más de dos comentarios, cuando mis amigos hablaban sobre los escritos o cuando me llamaban preguntando si pensaba matarme, me sentí abrumada y empecé con escritos que no quería, otra vez el personaje salía en la absurda defensa de la persona lastimada. Fue un accionar típico en mí, esto de esconderme en la mina superada, algo frívola, gritando que sólo quiero preservarme ante heridas futuras. Y ya no quise escribir, no tenía ganas de mentirme también en el blog, por eso lo abandoné y los escritos comenzaron a amontonarse a medio escribir, a medio destruir, en el cajón de la mesa de luz.

Hace dos meses abandoné el diario y me encontré con el recuerdo del sujeto amando y perdido, pero ya no quería hablar de él. Me encontré con las mismas intenciones de huir de este lugar que no me pertenece, otra vez en un punto muerto, algo cansada, pero jamás abatida.

Y aquí ando de nuevo, a un año de mi anaquel de zapatos, esperando dejar de mentirme para volver a escribir, esperando dejar de pensar que el no comunicarme me preservará, esperando dejar de creer que las personas me quieren herir y ante todo, esperando poder hablar de mi, festejando mi ego para entender lo que soy, entender a Fernanda más allá de mi persona, porque después de todo soy lo que quiero ser y estoy donde quiero estar, siendo una conflictuada, algo contradictoria y una cachivachera por excelencia.




(Voy a soplar mi velita del primer año, pero prometo no confesar mis deseos, como en el escrito de mi cumpleaños, sino me sale todo se va al carajo jajaja).

sábado

Canción de domingo XI

Me va la vida en ello
Cierto que huí de los fastos y los oropeles
y que jamás puse en venta ninguna quimera,
siempre evité ser un súbdito de los laureles
porque vivir era un vértigo y no una carrera.

Pero quiero que me digas, amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar
era el verbo más bello…
dímelo…
me va la vida en ello.

Cierto que no prescindí de ningún laberinto
que amenazara con un callejón sin salida
ante otro “más de lo mismo” creí en lo distinto
porque vivir era búsqueda y no una guarida.
Cierto que cuando aprendí que la vida iba en serio
quise quemarla deprisa jugando con fuego
y me abrasé defendiendo mi propio criterio
porque vivir era más que unas reglas en juego.


Luis Eduardo Aute.

viernes

De buenas ideas y malos negocios


En la frustrante empresa de sentirse vacía al no obtener el objeto deseado es fundamental, como primer paso, elegir a un hombre cobarde. Desde allí el camino hacia la destrucción será directo e inevitable.

Punto número dos: debes crees fervientemente que ese hombre cambiará, y lo moldearás, pero debes engañarte diciéndote que lo aceptas tal cual es. Sin embargo, el cobarde podrá intuir la falsedad, y será uno de sus guiños para huir. Porque un cobarde es un gran maratonista.
Punto número tres: enamórate. Este paso es fundamental para sentir habitar el plexo solar por instantes y caer un pozo, muy profundo y maloliente al segundo.
Cuatro: si ese hombre viene de una derrota vincular, mejor, es ideal para cagarte un par de días.


El final es predecible, cíclico: no sos vos, soy yo. Y el discurso se repite.
Hasta tener ganas de nada. Una vez más se cerrará por derribo, pero abrirá la próxima semana, porque cobardes hay a montones y la comedia humana nunca te deja sin material.