26 de diciembre de 2009

Carta para un traidor

Cuando te fuiste aquella tarde grité la injusticia.

“El que avisa no traiciona”, ese era tu cliché de cabecera, tu escudo ante el irremediable daño que llegaba, irremediable porque así lo quisiste. Y me dolió (mucho) y lloré como hace 10 años atrás, cuando era una adolescente que no entendía que la vida es injusta, como esa niña de hace una década que no soportaba los “no”.

Mi persona venía derrotada, con el alma en default, la esperanza en bancarrota y el corazón apenas si latía.

Te avisé del riesgo de amarme estando herida, y era una herida que sangraba, de esas que duelen y quizás no cicatricen, y por todo el cariño que suponía, no podía volver a cometer permití que la esperanza se imponga ante la experiencia.

La ecuación fue una pérdida absoluta, ya no de noches entre agua salada, ahora era una pérdida total de esperanzas, donde se liquidaron las ganas, las expectativas y ante todo el sentimiento.

Los sí, los no, los te dejo, no te vayas, seamos amigos, seamos extraños. Y llegó el “no me haces gracia”, claro, ya no podías tener más de mí. Y te necesité, justo cuando abandonaba mi pseudoequilibrio, cuando todito se hacía mierda te necesité y te fuiste. La traición no merece perdón, esa es una regla de oro.

Odiabas que sea una “niña bien”, odiabas mis costumbres, mis formas, mis perros, mis zapatos, sin embargo Mi Persona te llenaba de regalos, porque quería que conozcas el cariño sincero, quería reinvindicar mi muerto, quería perdonarme, quería intentar una vez más. No me dejaste.

Como un cobarde desertaste ante un cariño que no pudiste manejar. E insistías en que no podías, pero decías que me amabas. El no poder no está en mi universo de posibilidades (vaya redundancia), menos aún cuando hay sentimiento… y no lo entendí. Aunque debería haber recordado que los amores cobardes no llegan a historias.

De repente me quedé sin mis abrazos grandotes, ya no tenía anécdotas repetidas que escuchaba una y otra vez como si fuese la primera, ya no tenía quién velase mis malos sueños mientras me rascaba la cabeza diciéndome despacito que todo estaría bien, ya no tenía la mano que me llevaba, ni ese que inspiraba las sonrisas más grandes y esas carcajadas que hacen doler las mandíbulas, y la cama volvió a ser demasiado grande, y de nuevo sólo tuve malos recuerdos de una historia que no fue bonita.

Yo pagué el abandono, ese sentimiento que me persigue desde aquella mañana, hace 16 años, en que me desperté y no estaba la ropa de mi mamá en el placard, y no lo puedo soportar. Me joden los abandonos no provocados y como una niñita suelo decir que no hice nada para que mi mamá se vaya. Mi Persona no se portó mal la vez en que fue abandonada por otra, Fernanda no eligió que el hombre que más amó se colgara de una soga. Cuando te comenzó a querer suponía que no soportaría otro abandono. Y no se equivocó. La tormenta tronó por el dolor, pero no hay que olvidar: “el que avisa no traiciona”.

Mi persona pagó la traición, y en un sueño te veía irte y tu imagen se hacía chiquitita y yo no te perseguía, y así fue el final.

Mi persona no entendía, X se negaba a aceptar el discurso y Fernanda, disociada, volvía a odiarse ante el error por darse una oportunidad.

Para no dejar dudas del abandono hubo una estocada final que la diste con la crueldad y tuve que retirarme, ya había perdido. Aún sabiendo que era chiquita y que estaba dispuesta a todo por amor llegó el tiro de gracia, innecesario, por supuesto. Con un final gritando: “no tienes idea lo que se siente” y no te importó, no tenías idea lo que se sentía.


Actualmente desconozco qué es lo mejor. Sin embargo, pese a todo, me perdono y ante todo, mientras rompo la regla de oro, te perdono. Te perdono y no tengo argumentos que avalen mi elección. Quizás simplemente quiero dibujarte más sonrisas, no lo sé.








(Y bueno, "si no hay amor, que no haya nada entonces, alma mía...")

Canción del Domingo

Eres


Eres,
lo que más quiero en este mundo eso eres,
mi pensamiento mas profundo también eres,
tan sólo dime lo que es
que aquí me tienes.

Eres,
cuando despierto lo primero eso eres,
lo que a mi día le hace falta si no vienes,
lo único preciosa que en mi mente habita hoy.
Quá mas puedo decirte,
tal vez puedo mentirte sin razón,
pero lo que hoy siento,
es que sin ti estoy muerto pues eres....
...lo que mas quiero en este mundo eso eres.

Eres,
el tiempo que comparto eso eres,
lo que la gente promete cuando se quiere,
mi salvación, mi esperanza y mi fe.

Soy,
el que quererte quiere como novia soy,
el que te llevaría el sustento día a día día, día,
el que por ti daría la vida ese soy.

Aquí estoy a tu lado,
y espero aquí sentado hasta el final,
no te has imaginado,
lo que por ti he esperado pues eres...
....lo que yo amo en este mundo eso eres...
Cada minuto en lo que pienso eso eres...
Lo que más cuido en este mundo eso eres.....


Café Tacuba.

19 de diciembre de 2009

Canción de Domingo XII

Con la frente marchita


Sentados en corro merendábamos besos y porros
Y las horas pasaban deprisa entre el humo y la risa.
Te morías por volver "Con la frente marchita" cantaba Gardel
Y entre citas de Borges, Evita bailaba con Freud.
Ya llovió desde aquel chaparrón hasta hoy.

Iba cada domingo a tu puesto del Rastro a comprarte
carricoches de miga de pan, soldaditos de lata.
Con agüita del mar Andaluz quise yo enamorarte,
pero tú no querías más amor que el del Río de la Plata.

Duró la tormenta hasta entrados los años ochenta.
Luego, el sol fue secando la ropa de la vieja Europa.
No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió.
"Mándame una postal de San Telmo, adiós, ¡cuídate!"-
Y sonó entre tú y yo el silbato del tren...

Iba cada domingo a tu puesto del Rastro a comprarte
monigotes de miga de pan, caballitos de lata
Con agüita del mar Andaluz quise yo enamorarte,
pero tú no querías otro amor que el del Río de la Plata.

Aquellas banderas de la patria de la primavera,
a decirme que existe el olvido, esta noche han venido.
Te sentaba tan bien, esa boina calada al estilo del "Che".
Buenos Aires es como contabas, hoy fui a pasear,
y al llegar a la Plaza de Mayo me dio por llorar
y me puse a gritar: "¿Dónde estás?"

Y no volví más a tu puesto del Rastro a comprarte
corazones de miga de pan, sombreritos de lata.
Y ya nadie me escribe diciendo:
"No consigo olvidarte, ojalá que estuvieras conmigo en el Río deLa Plata".


Joaquín Sabina.

24 de noviembre de 2009

Un año




El blog cumplió un año. Ni siquiera recuerdo el día en que esto comenzó, pero sí las motivaciones.

Fundamentalmente tenía que ver con personalizarme. Hace un año trabajaba en un diario en el que mi persona había quedado suspendida para ser una anónima que escribía sobre otros y para otros. Escribía tanto que a veces olvidaba lo que me pasaba. Estaba absolutamente conmocionada ante hechos ajenos, sucesos que no me eran propios y necesitaba pensar y hablar de mí.

Estaba (y aún permanezco) en una provincia a la que no siento propia, habitando un no lugar y en ocasiones pasándola mal.

El blog intentaba no ser un diario íntimo, pero sí un borrador para poder ver de afuera lo que era Fernanda.

Mi persona es un gran personaje y regularmente olvido respetar la línea divisoria entre la persona y el personaje y no quiero ser embebida por el dibujo. En ocasiones sólo quiero ser la persona, sin estructuras, sin que se espere algo de mí y sobretodo, sin importarme lo que otros piensan. Empresas complicadas si las hay.

Noviembre del 2008 era la despedida de un año para el olvido. Eran épocas en las que apenas empezaba a sobrevivir a una relación que me había dejado agotada, lastimada, con dos trabajos que me ponía los nervios de punta y una carrera que no podía manejar. Eran épocas en las que re aprehendía a vivir con mi padre, cargando con la molestia social de sentir que debía vivir sola como una adulta, pero sintiéndome bien al estar protegida como una niña.

Noviembre se perfilaba como un mes complicado, complicado para mi persona que comenzaba a sentirse sola, enterándome de la muerte del hombre que más amé en mi vida y completamente incapacitada para hablar de la pérdida.

Quería pensar en lo que era y estaba olvidando, sin siquiera saber que algo de esto podía ser leído (vaya torpeza!).

Cuando hubo más de dos comentarios, cuando mis amigos hablaban sobre los escritos o cuando me llamaban preguntando si pensaba matarme, me sentí abrumada y empecé con escritos que no quería, otra vez el personaje salía en la absurda defensa de la persona lastimada. Fue un accionar típico en mí, esto de esconderme en la mina superada, algo frívola, gritando que sólo quiero preservarme ante heridas futuras. Y ya no quise escribir, no tenía ganas de mentirme también en el blog, por eso lo abandoné y los escritos comenzaron a amontonarse a medio escribir, a medio destruir, en el cajón de la mesa de luz.

Hace dos meses abandoné el diario y me encontré con el recuerdo del sujeto amando y perdido, pero ya no quería hablar de él. Me encontré con las mismas intenciones de huir de este lugar que no me pertenece, otra vez en un punto muerto, algo cansada, pero jamás abatida.

Y aquí ando de nuevo, a un año de mi anaquel de zapatos, esperando dejar de mentirme para volver a escribir, esperando dejar de pensar que el no comunicarme me preservará, esperando dejar de creer que las personas me quieren herir y ante todo, esperando poder hablar de mi, festejando mi ego para entender lo que soy, entender a Fernanda más allá de mi persona, porque después de todo soy lo que quiero ser y estoy donde quiero estar, siendo una conflictuada, algo contradictoria y una cachivachera por excelencia.




(Voy a soplar mi velita del primer año, pero prometo no confesar mis deseos, como en el escrito de mi cumpleaños, sino me sale todo se va al carajo jajaja).

14 de noviembre de 2009

Canción de domingo XI

Me va la vida en ello
Cierto que huí de los fastos y los oropeles
y que jamás puse en venta ninguna quimera,
siempre evité ser un súbdito de los laureles
porque vivir era un vértigo y no una carrera.

Pero quiero que me digas, amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar
era el verbo más bello…
dímelo…
me va la vida en ello.

Cierto que no prescindí de ningún laberinto
que amenazara con un callejón sin salida
ante otro “más de lo mismo” creí en lo distinto
porque vivir era búsqueda y no una guarida.
Cierto que cuando aprendí que la vida iba en serio
quise quemarla deprisa jugando con fuego
y me abrasé defendiendo mi propio criterio
porque vivir era más que unas reglas en juego.


Luis Eduardo Aute.

13 de noviembre de 2009

De buenas ideas y malos negocios


En la frustrante empresa de sentirse vacía al no obtener el objeto deseado es fundamental, como primer paso, elegir a un hombre cobarde. Desde allí el camino hacia la destrucción será directo e inevitable.

Punto número dos: debes crees fervientemente que ese hombre cambiará, y lo moldearás, pero debes engañarte diciéndote que lo aceptas tal cual es. Sin embargo, el cobarde podrá intuir la falsedad, y será uno de sus guiños para huir. Porque un cobarde es un gran maratonista.
Punto número tres: enamórate. Este paso es fundamental para sentir habitar el plexo solar por instantes y caer un pozo, muy profundo y maloliente al segundo.
Cuatro: si ese hombre viene de una derrota vincular, mejor, es ideal para cagarte un par de días.


El final es predecible, cíclico: no sos vos, soy yo. Y el discurso se repite.
Hasta tener ganas de nada. Una vez más se cerrará por derribo, pero abrirá la próxima semana, porque cobardes hay a montones y la comedia humana nunca te deja sin material.

26 de octubre de 2009

Síntesis del todo





El hierro frío reposa firmemente sobre la sien izquierda.

Una lágrima cae para terminar el recorrido en su boca.

Una mano sostiene el hierro helado. Es pesado.

Un dedo toma la decisión.

Un ruido sordo.

Y eso fue todo.

Canción de domingo (disfrazado de lunes)


Ruido

Ella le pidió que la llevara al fin de mundo,
él puso a su nombre todas las olas del mar.
Se miraron un segundo
como dos desconocidos.

Todas las ciudades eran pocas a sus ojos,
ella quiso barcos y él no supo qué pescar.
Y al final números rojos
en la cueva del olvido,
y hubo tanto ruido
que al final llegó el final.

Mucho, mucho ruido,
ruido de ventanas,
nidos de manzanas
que se acaban por pudrir.
Mucho, mucho ruido,
tanto, tanto ruido,
tanto ruido y al final
por fin el fin.
Tanto ruido y al final...

Hubo un accidente, se perdieron las postales,
quiso Carnavales y encontró fatalidad.
Porque todos los finales
son el mismo repetido
y con tanto ruido
no escucharon el final.

Descubrieron que los besos no sabían a nada,
hubo una epidemia de tristeza en la ciudad.
Se borraron las pisadas,
se apagaron los latidos,
y con tanto ruido
no se oyó el ruido del mar.

Mucho, mucho ruido,
ruido de tijeras,
ruido de escaleras
que se acaban por bajar.
Mucho, mucho ruido,
tanto, tanto ruido.
Tanto ruido y al final...
Tanto ruido y al final...
Tanto ruido y al final
la soledad.


Ruido de tenazas,
ruido de estaciones,
ruido de amenazas,
ruido de escorpiones.
Tanto, tanto ruido.

Ruido de abogados,
ruido compartido,
ruido envenenado,
demasiado ruido.

Ruido platos rotos,
ruido años perdidos,
ruido viejas fotos,
ruido empedernido.

Ruido de cristales,
ruido de gemidos,
ruidos animales,
contagioso ruido.

Ruido mentiroso,
ruido entrometido,
ruido escandaloso,
silencioso ruido.

Ruido acomplejado,
ruido introvertido,
ruido del pasado,
descastado ruido.

Ruido de conjuros,
ruido malnacido,
ruido tan oscuro
puro y duro ruido.

Ruido qué me has hecho,
ruido yo no he sido,
ruido insatisfecho,
ruido a qué has venido.

Ruido como sables,
ruido enloquecido,
ruido intolerable,
ruido incomprendido.

Ruido de frenazos,
ruido sin sentido,
ruido de arañazos,
ruido, ruido, ruido.


Joaquín Sabina

4 de octubre de 2009

Canción de Domingo IX

Amor se llama el juego


Hace demasiados meses
que mis payasadas no provocan tus
ganas de reir.
no es que ya no me intereses
pero el tiempo de los besos y el sudor
es la hora de dormir.
duele verte removiendo
la cajita de cenizas que el placer
tras de si dejo.

mal y tarde estoy cumpliendo
la palabra que te di cuando jure
escribirte una cancion.
un dios triste y envidioso
nos castigo
por trepar juntos al árbol
y atracarnos con la flor de la pasion
por probar aquel sabor.

El agua apaga el fuego
y al ardor los años,
amor se llama el juego
en el que un par de ciegos
juegan a hacerse daño.
y cada vez peor
y cada vez más rotos
y cada vez más tu
y cada vez más yo
sin rastro de nosotros.

Ni inocentes ni culpables
corazones que desbroza el temporal,
carnes de cañon.
no soy yo, ni tu, ni nadie,
son los dedos miserables que le dan
cuerda a mi reloj.

Yno hay lágrimas
que valgan para volver
a meternos en el coche
donde aquella noche en pleno carnaval
te empece a desnudar.

El agua apaga el fuego
y al ardor los años,
amor se llama el juego
en el que un par de ciegos
juegan a hacerse daño.
y cada vez peor
y cada vez mas rotos
y cada vez mas tu
y cada vez mas yo
sin rastro de nosotros.

Joaquín Sabina.

23 de septiembre de 2009

Verosímil



"El hombre necesita la verdad,
un mundo que no se contradiga,
que no falsee nada y que no cambie,
un mundo-verdad…"

Friederich Nietzsche
La Voluntad de Poderío.


Estimados ex novios enojados, amantes recientes, amantes vitalicios y amigos preocupados:


Todo (léase TODO) lo narrado en este blog pertenece a lo que llamamos verosímil: “Que tiene apariencia de verdadero./ Creíble por no ofrecer carácter alguno de falsedad” *, por lo tanto, no tiene que coincidir con lo que llamamos realidad y de hecho, no lo hace.

Tal como se los dije en varias oportunidades esto no es un diario íntimo, ni siquiera tengo uno y si lo tuviese estaría guardado en mi mesa de luz.

Eviten poner sus nombres en los personajes, algunos son inspiración, mas no son ustedes. Por favor, no me llamen preocupados creyendo que ando rozando el suicidio, no me llamen pidiendo explicaciones sobre mi imaginación. Es genial cumplir con el rol de la verosimilitud, pero remítanse al: “callate y seguí leyendo”.

Es verdad que ciertos destellos de mi persona se atisban en los escritos, pero existe otra verdad, aquella que no comunico.

Agradezco por cumplir con el pacto de humilde escribidora y lector, pero X no soy yo, Mi Persona no es Fernanda. Fernanda en ocasiones llora más o sufre menos, sólo se trasluce la base. Solamente es mi imaginación.

Ni siquiera soy tan interesante.

La búsqueda de verdad no está entre mis ambiciones, sino me dedicaría a la filosofía, sólo busco lo contable.

Aquello que los hombres nos hemos acostumbrado a denominar "verdad" es sólo un medio para alcanzar poder. Ese poder de asentarse, de asegurar, preservar y poder desenvolver la propia existencia, según Nietzsche, no lo quiero. Sólo quiero mi nube de pedos, donde las historias las escribo yo, y lo que llamamos realidad no tiene espacio.


No lo olviden: sólo es verosimilitud.


Desmitifiquemos, relájense y si lo vale, disfruten.




(Gracias por creérsela, de eso se trata, ja).



(Gracias también por la preocupación y hasta por los enojos).



* Del diccionario de la Real Academia Española.

22 de septiembre de 2009

De cero

Tras cuatro días de ser una cuasi desocupada he descubierto que:


- Hay vida después del diario.


- Prefiero oír los delirios de mi padre antes que las órdenes del inoperante de mi ex jefe.


- Dormir la siesta es maravilloso.


- Se usar una escoba.


- Tengo el perro más tonto del barrio.


- Dormir ocho horas es muy sano.


- Ser dueña de tu tiempo es fantástico.


- Vivir sin orden es todo un desafío.


- Está bueno esperar horas el colectivo sabiendo que no llego tarde.



- Es genial andar en colectivo.


- La espalda ya no duele.


- Está buena la sensación del no dolor de cabeza constante.


- Andar de zapatillas es impagable.


- La pobreza no pesa tanto.


- Soy la valiente de siempre que no teme renunciar a la comodidad y empezar de cero, una vez más.



(Es muy probable que en una semana comience a caminar por las paredes, pero vamos bien).

17 de septiembre de 2009


Algo para comunicar. 2:23 de la mañana. Día 17, del mes 9, del año 09 del siglo XXI.
Sola. Con el zurdo empobrecido. Habiendo conocido lo peor del amor.
Enamorada de nadie. Casi, casi solicitando limosnas.
En ocasiones extrañándote. En algunas horas olvidándote.
Siempre presente la necesidad del sentimiento deseado. Pero no comunicado.
El abrazo ausente, el cariño huérfano.
Los latidos que callan. Que calan.

12 de septiembre de 2009

Fiel


Mi persona: Soy fiel a la marca de carteras, fiel a la peluquera, fiel a los hombres, fiel a las marcas de zapatos, fiel a Maria Cher, a Awada. Odio ser tan fiel.


Un otro: El no correr riesgos es una elección.


(No quería oír eso, menos de la boca de un extraño, menos aún creyendo que pueda ser una verdad sobre mi).

Canción de Domingo VIII

Flight 956


Parece que en el final
no me saldré con la mía mi amor
debería chequear mi contestardor

Flight Nine Five Six, voy a extrañar
tu belleza es como un resplandor.

Estoy tan cansado que
no tengo fuerzas para discutir
Es tan triste esta vez que no puedo hablar

Flight Nine Five Six, el tiempo dirá
yo sé que vos vas a regresar

Disculpá mis actos de hampón
siempre hay quilombito en un cielo de dos
Y nunca hay terreno sagrado amor
y es difícil no ser injusto con vos,
Cuando escapás en tu...

Flight Nine Five Six intento reír
Dios no está en los detalles de hoy
será un melodrama vulgar,
pasado dos meses nos consolarán
llorarás con un ojo y con el otro te reirás

Flight Nine Five Six, voy a extrañar
tu belleza es como un resplandor.

Indio Solari

8 de septiembre de 2009

(Si no hay amor, que no haya nada entonces)

30 de agosto de 2009

Canción del Domingo VIII

Razones
Te echo de menos, le digo al aire
te busco, te pienso, te siento y siento
que como tú no habrá nadie
y aquí te espero, con mi cajita de la vida
cansada, a oscuras, con miedo
y este frío, nadie me lo quita
Tengo razones, para buscarte
tengo necesidad de verte, de oírte, de hablarte
tengo razones, para esperarte
porque no creo que haya en el mundo nadie mas a quien ame
tengo razones, razones de sobra
para pedirle al viento que vuelvas
aunque sea como una sombra
tengo razones, para no quererte olvidar
porque el trocito de felicidad fuiste tu quien me lo dio a probar.

El aire huele a ti, mi casa se cae porque no estas aquí
mis sábanas, mi pelo, mi ropa te buscan a ti
mis pies son como de cartón
que voy arrastrando por cada rincón
mi cama se hace fría y gigante
y en ella me pierdo yo
mi casa se vuelve a caer
mis flores se mueren de pena
mis lágrimas son charquitos
que caen a mis pies
te mando besos de agua
q hagan un hueco en tu calma
te mando besos de agua
pa que bañen tu cuerpo y tu alma
te mando besos de agua
para que curen tus heridas
te mando besos de agua
de esos con los que tanto te reías.
Bebe

15 de agosto de 2009

Canción del domingo VII

Fabricante de mentiras



El era un fabricante de mentiras,
el tenía las historias de cartón.
Su vida era una fábula de lata
sus ojos eran luces de neón.
Y nunca tengas fe que sus mentiras puedan traer dolor.

Ella era una típica inocente
zapatos negros, medias de algodón
que sólo era feliz en el colegio,
que nunca tuvo en su piel amor.
Inútil es decir que lo que le dijeron lo creyó.

Querrán saber el fin de nuestra historia,
algunos lo podrán imaginar,
la niña que sin pena y sin gloria
perdió sus medias y su castidad.

Preciso es condenar al que se burla de nuestra moral.
Pero hay alguien que nadie puede explicar:
por qué la niña ríe en vez de llorar?



Intérprete: Sui Generis

27 de julio de 2009

Reflexión matinal



(TN repite por tercera vez en la mañana las novedades de las partuzas del premier italiano en boca de una puta traidora que cu
enta sus travesuras con Il Cavalieri)

Mario, el lavacopas del bar de mi padre, apoyado en la barra, secando distraídamente un vaso, mira la
tele, me mira y confiesa su reflexión:


"Entre Berlusconi y el patrón no sé cuál de los dos la pasa mejor".









19 de julio de 2009

Canción del Domingo VI

 EL FANTASMA DE CANTERVILLE 

Yo era un hombre bueno
si hay alguien bueno en éste lugar.
Pagué todas mis deudas,
pagué mi oportunidad de amar.

Sin embargo, estoy tirado,
y nadie se acuerda de mí,
paso a través de la gente,
como el fantasma de Canterville.

Me han ofendido mucho
y nadie dio una explicación.
Ay! si pudiera matarlos,
lo haría sin ningún temor.

Pero siempre fui un tonto
que creyó en la legalidad
ahora que estoy afuera, yo sé lo que es la libertad.

Ahora que puedo amarte
yo voy a amarte de verdad,
mientras me quede aire, calor nunca te va a faltar,
y jamás volveré a fijarme en la cara de los demás.
Esa careta idiota que tira y tira para atrás.

He muerto muchas veces
acribillado en la ciudad,
pero es mejor ser muerto que un número que viene y va.

Y en mi tumba tengo discos
y cosas que no te hacen mal.
Después de muerto, nena,
vos me vendrás a visitar.

17 de julio de 2009



Solita. Patitas en reposo. Qué viaje necesario. Unas cuantas “no me olvides” azules, unas sábanas blancas, los aros verdes. Sin recuerdos, sin tiempos programados.

Un viajecito relajador. Sin reproches, sin condiciones, sin desesperanzas.

Quiero quedarme, pero ya no estoy. Una pena.

Te voy a extrañar.


16 de julio de 2009

¡Te atrapé!... hace años que se me esconde la explicación. Siempre me llamó la atención tu simpatía por los cariños lejanos, los hombres con propietaria, los imposibles. Y te haces la altruista, cobarde. En cuanto atisbas una futura herida huyes, es más simple buscar el abandono, el golpe certero, el daño inmediato. De eso entiendes bien. Te asusta el cariño, no lo puedes disfrutar, no tienes capacidad de manejo.
Dale, seguí llorando porque ese o aquel no te da bola. Si se fijase en vos probablemente (seguramente) tus piernas cortas correrían los más rápido que esos pulmones fumadores te lo permiten.
Y te autoproclamas “esperanzada”. Cobarde.
Dale, corre nomás, la soledad te va a alcanzar igual. Tanto que la buscas, pero te mientes que no la quieres, engañas a terceros gritando que aborreces la demagogia de la soledad.
Crías dos perros, nena. Aceptalo. Tu plan favorito son los pijamas, un libro y la cama toda para vos. Ya no me engañas más con eso de querer amar al correcto. Te fascina perseguir al canalla, porque manejas los abandonos, mas no el cariño.
Perra asquerosa, junto a la comida escondes los pañuelos descartables. Estoy harta de tus malos escritos estragosos.
“Levantas” para alimentar tu ego, porque es más fácil obnubilar que enamorar. Es mucho más simple engatusar y levantar tus costosas prendas de diseño que acompañar. Qué te haces la compasiva.
Manipuladora, secadora de cabezas. Convences a todos tus bobos de que dejarte es la mejor opción, acusándolos a ellos de cobardes.
Dale nomás. Mentiles, pero a mi no me engañas más.


P/D: En cuanto a tu plan de suicidio con el tabaco, 20 por día es un buen camino. Pero me tiene harta el tufo en el cuarto.

11 de julio de 2009

(Tanto)



Tanto Moreno, tanto Jaime con sus causas, tanto cambio de gabinete, G8, G5, Cristina tomando mal la medicación, Federica en celo, Bruno pesando dos kilos, yo pesando miles. Tanta espera, tanta desidia, tanto mensaje de texto, más mensaje que no aparece, más llamada que conmueve, más desaparición. Tanto conflicto mundial, tantos muertos en Kabul, tanta represión en Irán, en el medio un cuento de Fontanarrosa, la lucha por seguir la ilación de Saramago, la desilusión de aquel escrito que tanto me gustó en la adolescencia. Tanto caos, que los números no cierran, que Boudou se reúne el martes (no debo olvidarlo), tanto trabajo, tantas horas frente a una máquina, tanto pensar en el doctorado, tanto miedo a lo que vendrá, tanto mirar lo que está viniendo. Tanto calcular, ordenar, planear. Tanto cumplir, tanto deber, tanto estar pendiente de los gritos del jefe, tanta acidez.

Tanto hambre, tanto cigarrillo. Pensar en los empleados, en la empleada, en los compañeros, en el pintor, en Federica, en el veterinario. Tanto sumar deudas, tanto dinero que necesito y ya lo gasté, tanto ir, venir, trasladarme. Tantas ganas de irme a la mierda. Tanta presión, tanta que no puedo escribir, tanta que no se me cae un idea ni de las malas (las de siempre). Tanto estar sin mirar, sin atender, sin entender.

Tanto para los otros, tan poco para mi.

23 de junio de 2009

24 de Junio


Había una vez, hace más de dos décadas, una nena que… no, no. Corría la década del 80. ¿Corría?, ¿Qué es eso?, ¿Desde cuándo las décadas se echan un pique?. Fue por el ochenta y algo… no, no.

(Mierda, no haberme dedicado a otro menester).

Como sea. Nací una noche de mucho frío, cuentan que este mundo me recibió entre demasiadas lágrimas (mías), pero nadie preguntó si la niña estaba triste.

Después de 20 y tantos años me sigo encontrando por las noches, preferentemente entre bufandas y medias de lana y siempre llorando. Dramatizando sobre lo que pude haber sido y no fui, sobre lo que debí decir y no dije o viceversa.

Como sea. Nací un 24 de junio, de una madre que no debió tener hijos, de un padre que no superó la adolescencia, con dos hermanos que adolecían a sus padres. Pero recuerdo que esa familia tenía un perro, El Capitán, ¡ese muchacho vaya que me caía bien!

Tengo la certeza de que no quería salir de la panza de mamá, juro que nunca antes me había sentido tan segura como en ese lugar. Mi madre intuyó lo mismo, y me tuvo en su regazo, muy protegida, hasta que un día se olvidó y se fue, pero esa es otra historia.

Cuando era pequeña este mundo no me parecía simpático, así que prefería quedarme quietita leyendo, pensando que en otro momento la pasaría mejor. Mamá y papá estaban ocupados en sus mentiras y discusiones, que a mi me interesaban de sobremanera.

Soplé muchas velitas, pero lo único que me gustaba de los cumpleaños eran los regalos, porque si bien no fui tímida, la sobreexposición me crispa los nervios. Ya de niña tenía humores raros. Además me habían contado que un objeto adentro de un papel ruidoso esconde las tristezas.

Nací en un hospital, mamá y papá no tenían tiempo de preveer mi nacimiento, trabajaban largas jornadas.

Me cuidaron tanto para que nada me lastime. Pero hubo un quiebre que se produjo aquella mañana en que me levanté sin mamá y entre todas las opciones que tuve elegí la de probar si algo podía doler más que el abandono.

Así me enredé con diferentes sujetos, jugaba a ver cómo se sufría y me aprendí todos los discursos, probé con tantos, tantos, que me aburrieron.

Y así seguí soplando velitas, aunque hubo ocasiones en las que ni siquiera había torta, no por falta de dinero (ojalá) sino, simplemente porque estaban ocupados trabajando.

Cuando soplaba repetía mis tres deseos (nada originales): Ser feliz, ser feliz, ser feliz. Hasta me tatué la frase para no olvidarla, pero está en la espalda y no la veo. Siempre necesité que alguien me la susurre desde atrás, sino lo olvido.

Desde que llegué a este tiempo muestro mi disconformidad llorando, aún, 20 y tantos años después sigo usando el mismo truco, cada vez con menos resultados satisfactorios. Aunque he aprendido a dejar las lágrimas para las noches en la que el desencadenamiento de las situaciones duelen de verdad.

En estos 20 y tantos años aprendí a construir un personaje, pocos conocen mis verdaderas tristezas, pocos saben lo que me genera dolor y salvo excepciones, son los que más heridas provocaron.

Y pese a que este mundo dista de ser mi preferido, he nacido con una característica que amo: la esperanza. Que además de ser lo último que se pierde es lo único que me mantiene viva. Y es la que me recuerda que la experiencia está sobrevalorada.

En estos años he intentado infinidad de veces comprender el mundo en el que me metieron, pero siempre fallo.

Cada 24 de junio es un mal día. Odio mi cumpleaños, porque además de sentir que me estoy poniendo vieja (cosa que no me preocupa sino por el hecho de que la parca se quiere hacer amiga) me persigue la idea de que no habrá torta y yo aún quiero pedir mis tres deseos, solo que este año serán distintos (no por eso originales), este año quiero llorar menos, pensar menos y amar al indicado.

Porque aprendí la lección, nada duele más que el abandono.

22 de junio de 2009

De puchos


Kilómetros de tinta se han escupido sobre la afición de fumar, el vicio del pucho. Soy una fumadora social, una fumadora postcoital, una ebria fumadora, y puedo no tener comida, pero jamás me faltará un paquete de Marlboro Box. Yo simplemente fumo para no matar gente, porque los abrazos también me relajan, pero de eso no venden en el kiosco.

17 de junio de 2009

Cuando la tristeza amenaza la cordura ordeno objetos. Frenéticamente tipifico colores, formas, texturas y evado.
Entre el orden quedan algunas lágrimas caóticas que encontraré la próxima vez que la tristeza me sorprenda.

14 de junio de 2009

Canción de Domingo V

Más guapa que cualquiera



Se llamaba Soledad y estaba sola
como un puerto maltratado por las olas,
coleccionaba mariposas tristes,
direcciones de calles que no existen.
Pero tuvo el antojo de jugar
a hacer conmigo una excepción
y, primero, nos fuimos a bailar
y, en mitad de un "te quiero" me olvidó.
De Esperanza no tenía más que el nombre
la que no esperaba nada de los hombres,
coleccionaba amores desgraciados,
soldaditos de plomo mutilados.
Pero quiso una noche comprobar
para qué sirve un corazón
y prendió un cigarrillo y otro más
como toda esperanza se esfumó.
Por eso, cuando el tiempo hace resumen
y los sueños parecen pesadillas,
regresa aquel perfume
de fotos amarillas.
Y, aunque sé que no era
las más guapa del mundo... juro que era
más guapa que cualquiera.
Se llamaba Inmaculada aquella puta
que curaba el sarampión de los reclutas,
coleccionaba nubes de verano,
velos de tul roídos por gusanos.
Pero quiso quererse enamorar
como una rubia del montón
y que yo la sacara de la
"calle de los besos sin amor"
Y, mil años después, cuando otros gatos
desordenan mis noches de locura,
evoco aquellos ratos
de torpes calenturas.
Y, aunque sé que no era
la más guapa del mundo, juro que era
más guapa, más guapa que cualquiera.

11 de junio de 2009

No son los días de frío cuando más extraño tener a un alguien, ni los domingos. Tampoco lo extraño durante las noches de insomnio ni los días que son un letargo. Sólo suele ocurrir una vez a la semana, generalmente por la noche, casualmente los días que voy al supermercado extraño estar junto a alguien, que son esas noches en las que las bolsas se amontonan en la vereda y las tengo que hacer entrar sola.

1 de junio de 2009

100 años de preguntas


Color de muerte, giba, bastón. Y una pregunta más cerca del final. Una presencia no obligada, donde los debería ya no existen.
Ser hombre significa preguntarse. Y ahí está. Quizás faltándole 15 años para el centenario.
Las noches son más largas, los días más cortos. El bastón que colabora en el andar, los huesos roídos, la mente lúcida, invadida de preguntas.
La torpeza me pregunta: Por qué un hombre de 85 años tendría ganas de trasladarse con algunos grados sobre cero para oír sobre dos desesperanzados. Qué aprender de unos sujetos tan asqueados del iluminismo cuando la muerte anda rondando.
Se sitúa, su Da-sein está siendo, único, sin esencia, sólo experiencia. “Nietzsche tiene cierta ironía hacia Descartes”, comenta el centenario, y él se sonríe ante la mano escuálida que lo invita, pero la ignora.
Aún quiere oír, aunque más no sea de aquello que conoce.
Se pasó su vida entre tubos de ensayo siendo bioquímico, preguntándose qué haría a sus 85 años.
Combinado al detalle, moderno, el bastón parece sólo un accesorio de su caballerosidad.
Por instantes escapa de mi campo visual, imagino que va a pedirle un poco de tregua a la muerte. Vuelvo fortalecido, con más preguntas. Siendo a partir del lenguaje-lengua-habla, Saussure. Siendo un ser occidental, con la predominancia de la racionalidad.
Sintió el olor a muerte de Hiroshima y Nagasaki, vio a los americanos revolcarse entre trincheras ajenas en Vietnam, oyó a un delirante hablar de capas que protegerían al mundo de ataques socialistas, palpó los aconteceres de Bahía de los Cochinos, pese a todo, le quedan ganas de ver, oír y palpar algunas otras partes de la historia que lo encontraron distraído.
Persevera olvidándose de las diez posibles razones para la tristeza del pensar.
El pensar es pesar, y en la suma aparentemente valió la pena. Pensar es memoria, y este hombre vaya que la tiene.
Nos encontramos en la vuelta a lo originario, revalorizando lo emotivo. Pero no, no nos encontramos. Yo sólo lo miré, lo admiré, lo amé, lo interpreté, pero no le pregunté.
Somos temporalidad, quizás ese enunciado lo haya trasladado, quizás percibió que su tiempo se acababa y considerando que Dios ha muerto, tal vez fue a preguntar a dónde iría.

24 de mayo de 2009

Recuerdito de mis 15 primaveras

Domingo 15 hs. Mi persona espera el colectivo para ir a trabajar (nota aparte: nadie en la calle, soy la única que labura los domingos) y de repente, la memoria me escupe un recuerdo: Hace una década, cuando estrenaba mis 15 primaveras, en la misma parada de colectivos de hoy, un dulce caballero, en su corcel a dos ruedas me tiró un piropo. Mi persona, con la femineidad que la caracteriza desde su niñez tomó una piedra y le reventó la espalda al noble piropeador mientras mascullaba entre dientes: pe-lo-tu-do.
Tras la carcajada por la remembranza una duda casi existencial me aquejó: ¿será posible que ya no reciba piropos porque este noble caballero de espalda dolorida regó por el mundo entero la lamentable historia de la dulce quinceañera?



(Nota aparte: Corrijo, no soy la única que trabaja, 15, 40 hs, somos tres personas en la redacción)

23 de mayo de 2009

Santiago querido


Pese a haber nacido por estos pagos, en la capital del infierno, donde las lagartijas se escupen las patas para cruzar las rutas, no lo siento propio.

Santiago del Estero habla de largas siestas, chacareras, simpatía y mistol. Y ninguna de esas características se inscribe en mis preferencias.

Pero hoy, pasó que me encontré sintiéndome parte.

Pasó que me encontré involucrada.

Hoy me regalaron un libro. Un escrito con relatos santiagueños, con la particularidad de ser bilingüe: quichua- Castellano.

Un escrito con relatos preciosos.



"La primera de difuntos

En el pobladito de Socko no había cementerios. Enterraban a los muertos en el camposanto de La Guardia. Como diez o doce kilómetros había hasta allá. Los llevaban en andas a la mañana temprano, a pie nomás, marchando medio al trote. En la noche del velorio mandaban a tres o cuatro a La Guardia para cavar el hoyo y esperar al muerto y al acompañamiento. En éste iban algunos a caballo, más que nada señoras, y la mayor parte a pie nomás.

Cuentan que una vez, cuando murió un hombre muy conocido y se había juntado mucha gente para el velorio, carnearon un novillo y esa noche había asado y vino para todos, a discreción.

A la mañana, ya terminado su trabajo, uno de los que habían ido a cava el hoyo fue a ver porqué tardaban tanto los que traían al muerto. En el camino encuentra a un pasajero que venía a caballo y le pregunta si ya estaban cerca los que traían al muerto.

-Bueno, - le contesta-, lejitos nomás andan y es dudoso que lleguen pronto. Todos están muy borrachos. Me parece que el único que viene sano es el muerto". *



*
De Mario C. Tebes, "Custañumanta Yuyayniy (Ni los años ni la distancia)".